martes, 13 de febrero de 2024

Semana del matrimonio 2024: Convierte tu “match” en un “Forever match, un amor para siempre»

 Semana del matrimonio 2024: Convierte tu “match” en un “Forever match, un amor para siempre»



La Conferencia Episcopal Española celebra, del 14 al 19 de febrero, la Semana del matrimonio 2024 con una nueva propuesta: convierte tu “match” en un “Forever match, un amor para siempre”, que es el lema de este año.

Por tercer año consecutivo, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la vida pone en marcha esta campaña con el objetivo de visibilizar la grandeza y dignidad del matrimonio cristiano y mostrar a la sociedad su belleza. La página web matrimonioesmas.org se renueva para mostrar que hay “matches” que son para toda la vida.

Las delegaciones de familia se unen a esta Semana con distintas iniciativas en las diócesis. El calendario con todas las propuestas es una de las opciones disponibles en «MatrimONio»una app de esta Subcomisión para poner “tu matrimonio en modo ON”. Las opciones de descarga están en el enlace appmatrimonio.es  

Tomi y Salva hicieron “match” en 1973

Del “Forever dates, para siempre sabe mejor» de la campaña 2023, al “Forever match”. Un amor para siempre como el de Tomi y Salva, que hicieron “match” en 1973. ¿Qué ha pasado en estos años? En la página web matrimonioesmas.org rememoran su viaje a través del tiempo, revelan los secretos de su matrimonio y releen las cartas que se escribían entonces.

Una foto es la prueba de que después de casi 50 años de matrimonio, Tomi y Salva se siguen dando un “match” para toda la vida.


¿Crees en el Forever Match?

Para esta campaña también se ha hecho un experimento en la calle para conocer qué piensan otras parejas sobre un amor para siempre. En este caso, la foto es el final de la prueba.

¿Crees en el Forever Match?” matrimonioesmas.org descubre la respuesta.

Master class de danza o una Gymkana para celebrar la Semana del matrimonio

Además de la campaña, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la vida difunde las propuestas que promueven las delegaciones diocesanas para celebrar la Semana del matrimonio. Entre las novedades de este año destacan una master class sobre danza, para bailar el matrimonio, o la gymkana “A la caza de vuestro tesoro”, una actividad pensada para desarrollar entre varias parejas.

A estas iniciativas se unen las de años anteriores: celebrar san Valentín con una cata de vino; un escape room matrimonial para escapar de un «matrimonio normalucho»; una ruta romántica para matrimonios; recetas para hacer a fuego lento; o talleres.

La Subcomisión también ha preparado un subsidio para las vigilias de oración y para las eucaristías que celebran en la diócesis durante estos días.

“Tu matrimonio en modo ON”

Desde que se lanzó en 2022, «MatrimONio» ha ido creciendo para acompañar a los matrimonios que quieren “activarse” y “mantenerse encendido”. La app ofrece actividades para crecer en la vida matrimonial, un retiro para matrimonios, oraciones, y propuestas de lectura, podcast y cine.



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lunes, 12 de febrero de 2024

Enseñar a pensar, a querer y a amar

 

Enseñar a pensar, a querer y a amar

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P. Tomás Morales. Hora de los laicos (1985). Extracto (pp. 403-437).

Educar es desarrollar armónicamente todas las potencialidades del hombre. Enseñar o instruir es algo casi mecánico. Algún cerebro electrónico, andando el tiempo, también podría hacerlo, pero solo el hombre puede educar enseñando a pensar, a querer y a amar.

Enseñar a pensar

Enseñar a pensar con profundidad, orden y nitidez, es el primer objetivo del educador. Es no limitarse a transmitir conocimientos. Es estimular al alumno a descubrir la verdad por sí mismo, encauzándole para que no se despiste. Es obligarle al esfuerzo para que experimente la alegría íntima de encontrar la verdad. Hay que hacerle sentir un gozo parecido al que experimenta un astrónomo cuando descubre una estrella después de años de laboriosa y tenaz observación.

Enseñar a querer

Las ideas sólo se comprenden si se viven. Si se viven más, se comprenden mejor. Si menos, peor. Si dejan de vivirse, se vuelven a ignorar. Por eso, el que quiere evangelizar la enseñanza se propone, al mismo tiempo, ilustrar la inteligencia y formar la voluntad, para que el hombre quiera con eficacia y entienda lo que aprende con el entendimiento.

Las modernas «ideologías» —no merecen el nombre de filosofías— de la educación amputan al hombre una de sus más nobles facultades. Ignoran que tiene voluntad. Le dejan manco en una de sus dimensiones. La conducta humana se analiza y programa de forma parecida al comportamiento animal. Se habla mucho de estímulos, motivaciones, condicionamientos, de evitar traumas de la sensibilidad, pero no se habla nada de la voluntad y de su disciplina.

Enseñar a amar

La pedagogía moderna olvida con facilidad no sólo la educación de la voluntad, sino también la del corazón. Se habla mucho a su cabeza y nada a su corazón. Se cultiva intensamente la inteligencia, y se abandona el sentimiento.

El corazón, si se le educa, ayuda a pensar mejor. La razón no es más que el satélite del corazón. Sólo comprendemos bien lo que amamos. Las ideas puras en la punta de la inteligencia nunca mueven a la acción. Se parecen a la nieve helada en la cumbre de las montañas, que sólo se transforma en riqueza cuando se derrite bajo el sol. Las ideas frías sólo se convierten en acción fecunda y permanente cuando se funden al calor de una afectividad pacientemente educada.

La corriente eléctrica, al atravesar un trozo de hierro, orienta los imanes elementales que en ella se encontraban dislocados y lo convierte en un potente electroimán. La idea actúa así respecto de los sentimientos que encuentra en el alma. Los orienta y dirige. Apoyándose en ellos, adquiere un vigor y una potencia extraordinarias.

Las ideas, por sí solas, apenas si tienen fuerza; pero cuando son sentidas adquieren una vitalidad fecunda. La religión, por ejemplo, si es mera creencia intelectual, no influye en la vida; hace compatibles la externa práctica de unas prescripciones cultuales con el egoísmo más brutal. Por el contrario, la religión sentida lleva al religioso y al mártir al sacrificio de su vida.

Educación liberadora

La verdadera educación liberadora a lo Cristo —cuya Encarnación es la única historia interesante que ha sucedido jamás (Péguy)—, es esta: sacudir el yugo de los estímulos sensoriales que nos aprisionan, romper cadenas libertando la inteligencia para pensar, la voluntad para querer y el corazón para amar.

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Fuente: https://revistaestar.es/ensenar-a-pensar-a-querer-y-a-amar/




sábado, 10 de febrero de 2024

MOTIVAR INCENTIVANDO AL EDUCAR: LOS PREMIOS

 MOTIVAR INCENTIVANDO AL EDUCAR: LOS PREMIOS


Premios y recompensas constituyen un medio para conseguir una conducta deseada, pero no es fácil emplearlos bien. Han de ser incentivos que conduzcan poco a poco a la motivación intrínseca de los niños y los jóvenes, esa que mueve desde dentro, la actitud de quien obra buscando el bien que corresponde a lo que se hace, por sí mismo y no por la recompensa que le siga.

Los incentivos vienen bien cuando falta esta motivación intrínseca y madura. Pero lo suyo es ir desapareciendo para dar paso a su tiempo al criterio personal y a la determinación de la voluntad propia. Por eso no hay que abusar de la recompensa recurriendo a ella con demasiada frecuencia. No se puede dar un premio por cualquier cosa. El mejor premio es el que se obtiene al experimentar la satisfacción del deber cumplido.

La recompensa pedagógica puede revestir muchas formas: una mirada de aprobación, un gesto cariñoso, una palabra, la concesión de un permiso deseado, un regalo, etc. En general, diremos que el más apropiado es siempre el elogio. Pero no hay que excederse en los premios y alabanzas, pues perderían eficacia y se correría el peligro de hacer al niño egoísta y calculador, acostumbrándole a obrar bien sólo con miras a la recompensa. Esta no sería ya un aliciente adicional sino el fin de la conducta, y esto no sería bueno.

El estímulo es siempre más eficaz que la reprimenda. A veces ésta será inevitable, pero el incentivo será más eficaz si el hijo ve que se le reconoce la obra bien realizada y el esfuerzo, aunque éste no haya sido coronado por el éxito. Un elogio correcto, justo, oportuno, estimula y educa para el bien. 

Algunas pautas

Hay que dar el premio prometido siempre que el niño lo gane, evitando el extremo de no premiar nunca o de premiar en exceso y por cualquier cosa. Si en el hogar no se le dan compensaciones al niño en su obrar, tenderá a buscarlas fuera. Pero el mejor premio es el afectivo, la alabanza, el elogio y el aprecio, la estima sincera.

El premio es más eficaz si se recibe de inmediato. Si una madre alaba a su hijo por haber ordenado su habitación al poco tiempo de haberlo hecho, conseguirá que éste la deje recogida con más frecuencia que si lo hace al día siguiente o sólo de vez en cuando. Aprender a aplazar las recompensas es un síntoma de madurez, pero en los niños lo más corriente es que necesiten recibir recompensas de modo más inmediato, intentando evitar, como se ha dicho, que actúe solo por la recompensa. 

En este sentido, también es conveniente dividir la tarea propuesta en fases, premiando y reforzando cada una de ellas con gestos adecuados. En este caso no hay que olvidar que en educación “el éxito llama al éxito”, y así, una meta alcanzada y recompensada impulsa a acometer otra un poco más difícil, y así sucesivamente.

Las recompensas son más importantes y necesarias cuando el niño está aprendiendo a hacer algo por vez primera. Hay que reforzar sobre todo en los comienzos, mientras el hábito se va consolidando. Una vez consolidado, el refuerzo se puede llevar a cabo más espaciadamente.

     (Publicado en el Semanario La Verdad el 22 de diciembre de 2023)

viernes, 26 de enero de 2024

Decálogo para una buena relación conyugal.

Decálogo para una buena relación conyugal.

1. Comunicarse con la pareja es un factor preventivo esencial. Lo que no se comunica no se comparte. Lo que no se comparte aleja. Lo que aleja crea distancias insalvables. Lo que distancia desune. Y lo que desune acaba por extinguir y disolver cualquier relación, hasta que cada uno de ellos se transforma en un extraño para el otro. El silencio y la incomunicación son los mayores enemigos de las relaciones conyugales. No deja de ser curioso que el 82% de las mujeres españolas casadas consideren la incomunicación conyugal como el más frecuente y primero de sus problemas de pareja. Empatía. Ante las dificultades y muy relacionado con lo anterior, debemos de hacer un esfuerzo por ponernos en el papel del otro, teniendo en cuenta sus circunstancias. Yo en cada momento decido como mirar, una mirada de juicio generará desafecto, una mirada de comprensión, benevolente generará complicidad e invitará al cambio.

2. Respetar y admirar al otro: El respeto y la admiración son también

fundamentales como factores de resistencia de los conflictos de pareja. Para que emerja un conflicto entre los cónyuges forzosamente antes han tenido que dejar de admirarse. Cuando se extingue la mutua admiración, la pérdida del respeto —al inicio sólo gestual y verbal— está cerca. Esta inicial pérdida de respeto verbal se prolonga en ocasiones —basta con que estén más irritables o, por un momento, “pierdan los nervios”— en la pérdida de respeto físico o, dicho sin ningún eufemismo, en la violencia doméstica. Es muy difícil que una pareja entre en crisis si la admiración y el respeto mutuo no sólo se conservan, sino que, con el pasar de los años, se acrece.

3. No rehuir las dificultades y no insistir en las diferencias:

Para tratar de resolver los problemas, lo primero que hay que hacer es identificarlos y, a continuación, afrontarlos. Si las dificultades se silencian y “aparcan”, lo que era pequeño se agranda y lo que en un inicio apenas tenía importancia deviene en el detonante de la crisis. La convivencia consiste en buena parte en aprender a resolver con éxito y conjuntamente los pequeños conflictos de cada día. Las diferencias entre el hombre y la mujer son imborrables e inextinguibles. Por eso es de mal gusto insistir en ellas, a tiempo y a destiempo. Los hechos diferenciales que singularizan a uno y a otro están ahí para una excelsa función: la de complementarse, crecer y enriquecerse recíprocamente. El respeto por esas diferencias inmodificables constituye una excelente oportunidad para que ambos se conozcan mejor a ellos mismos.

4. Es imprescindible dedicar tiempo, paciencia y ternura al otro cónyuge:

El amor exige tiempo, atención y dedicación vigilante. Quien no atiende no entiende. Quien marcha siempre con prisa no puede advertir la realidad del otro, por la sencilla razón de que atraviesa su ámbito espacial sin dejarse asombrar ni afectar por la presencia de su pareja. Entre las personas que se quieren hay que disponer de la necesaria paciencia, por lo menos de la misma paciencia que precisa la crianza y buena educación de un niño pequeño. Si se dan las condiciones anteriores, la ternura acaba por emerger e invadir la intimidad del otro y, entonces y sólo entonces, desaparecerán las quejas acerca de si le han dicho o no que le quieren, o si le admiran o no, porque la ternura es la demostración objetiva de ese querer, un grito silencioso más poderoso que cualquier decir, y que casi nunca pasa inadvertido a las personas.

5. Esforzarse por llevar una vida sexual plena y activa:

Las relaciones sexuales son necesarias en la vida de la pareja. No son, desde luego, lo primero, pero sí una de las primeras condiciones que definen al matrimonio y que han de satisfacerse. La sexualidad puede suponer —y supone, de hecho— un cierto esfuerzo, sobre todo si — como habría de ser en el matrimonio— cada uno de los cónyuges se olvida de sí y solo piensa en la plenitud de la satisfacción del otro. Hasta en esto la donación recíproca está vigente y no debería ser omitida, renunciada y mucho menos frustrada. No deja de ser frecuente que se use a veces de la sexualidad bien para resolver otros conflictos, en que no se llegó a acuerdo alguno, o bien mediante la negación a ella para seguir reivindicando, guerreando y extendiendo los problemas que asientan en otros ámbitos de la conyugalidad cuyo contenido es muy diferente. Lo correcto es que cada problema se resuelva justamente en el ámbito en que se originó y al que obviamente pertenece, sin dar lugar a tomarse la revancha en otros ámbitos, que en modo alguno son afines a aquel y no pueden sustituirlo.

6. Establecer y respetar el necesario ámbito de libertad personal del otro:

Que hombre y mujer sean “una sola carne»” no ha de tomarse como una unión tal que conlleva a la fusión entre ellos y a la confusión de sus personas. El matrimonio, desde luego, les constituye en una sola carne, pero al mismo tiempo —he aquí el misterio— conserva en su integridad aspectos diferenciales de las genuinas personalidades de cada uno de ellos. Como consecuencia, es preciso establecer cuál es el necesario ámbito de libertad que es más apropiado a cada uno de ellos y que el otro no puede, no debe forzar ni dejar de respetar. En el escenario de la profesión, por ejemplo, esta es una exigencia ética que jamás debería ser conculcada.

7. Mantener un reparto equilibrado y flexible de tareas y roles:

Las diversas cualidades de cada uno de los cónyuges, su propia singularidad y la eficiencia que deriva de la división del trabajo exige este reparto de funciones entre ellos. Lo lógico es que el más dotado para una determinada tarea o al que le cueste menos esfuerzo llevarla a cabo sea el que tenga que desempeñarla. No se trata de “arrimar el hombro” a los menesteres menos agradables para cargar las espaldas del otro. Se trata tan solo de ser más eficaces, pero sin hundirse en el utilitarismo funcionalista. Por eso es también conveniente que si uno de ellos advierte que al otro el desempeño de una función le supone mucho esfuerzo, se adelante y la haga o le ayude mientras la realiza. La pareja no está constituida para restar, sino para sumar; está para multiplicar en lugar de dividir, para tener más en cuenta lo que les une que lo que les separa. En cierto sentido, marido y mujer devienen en cofundadores, a partes iguales, de una sola y única empresa, en la que no puede precisarse qué es de cada uno de ellos, porque lo que es de uno es también del otro, porque todo es de los dos. Aquí los dos son corresponsables, coexistentes y copartícipes de todo cuanto les acontezca a ambos.

8. Fomentar una cierta complicidad añadida:

El mismo tejido de la pareja está reñido con la incomprensión y el sentimiento de soledad. La pareja es compañía, ausencia de soledad, comunión. No es infrecuente la presencia de parejas que posiblemente se quieren mucho entre ellos y son muy equilibradas, pero se percibe que les falta algo. Son marido y mujer y excelentes padre y madre, pero... ¡no son compañeros!, la vida de uno no ha sido compañía inseparable de la vida del otro. En estos casos lo que falta es esa generosidad para abrir la intimidad —lo que más les suele costar— y ofrecerla y regalarla gustosamente al otro. Cuando ambos devienen en compañeros —en buenos compañeros, se entiende—, el regalo de la intimidad se desborda y surge esa alegría vital, que no se puede ocultar en quienes se sienten cómplices y realmente lo son de sus propios afanes, ilusiones, deseos, expectativas, fantasías, decires, sentimientos, proyectos, pensamientos y recuerdos.

9. El don de sí.

Muchos matrimonios establecen una relación dependiendo de lo que reciben del otro, esto genera una relación mercantil, “te doy porque me das”. Resulta mucho más funcional, creíble y generoso amar desde la entrega de la propia vida, sólo así te mostraré la verdad, bondad y belleza del amor esponsal. Te entrego mi vida, la pongo en tus manos porque sé que tú eres un bien para mí y que me cuidarás. Amar desde la espera genera muchas frustraciones. Cuando uno ama de este modo, hablando de personas maduras, es difícil que no surja la reciprocidad tan necesaria.

10. Rezar juntos.

La oración supone vivir en clave del amor de Dios, comprender que nuestro amor remite a un amor más grande que nos sostiene. Provoca entre nosotros la misma mirada benevolente que Él tiene sobre nosotros, llevándonos siempre al perdón.

Regla básica a tenerla siempre presente: El cambio empieza en uno mismo, yo no puedo ser el responsable del cambio del otro, por ello debo de centrarme en mí. Hoy tomo la decisión de amar cambiando todo aquello que entorpece nuestra relación. El amor nunca se deja ganar en generosidad. Cuando advertimos el cambio y generosidad del otro esto genera deuda, sentimientos se ser querido y vivir en pertenencia y provoca, necesariamente, el cambio en el otro.


miércoles, 24 de enero de 2024

TÉCNICAS SALUDABLES PARA MANEJAR EL ESTRÉS

 TÉCNICAS SALUDABLES PARA MANEJAR EL ESTRÉS

Existen muchas maneras de manejar el estrés. Pruebe algunas para averiguar cuáles funcionan mejor para usted

  • Reconozca las cosas que no puede cambiar. Aceptar que no puede cambiar ciertas cosas le permite dejarlas ir y no alterarse. Por ejemplo, no puede cambiar el hecho de que debe conducir durante la hora pico. Pero puede buscar maneras de relajarse en el trayecto, como escuchar un podcast o un audiolibro.
  • Evite las situaciones estresantes. Siempre que le sea posible, aléjese de la fuente del estrés. Por ejemplo, si su familia discute en los días festivos, dese un descanso y salga a caminar o a dar una vuelta en el auto.
  • Haga ejercicio. Realizar actividades físicas todos los días es la mejor y más fácil manera de lidiar con el estrés. Al hacer ejercicio, su cerebro libera químicos que lo hacen sentir bien. También puede ayudarle con su energía reprimida o su frustración. Busque algo que disfrute, ya sea caminar, montar en bicicleta, jugar softball, nadar o bailar, y hágalo por al menos 30 minutos la mayoría de los días.
  • Cambie su perspectiva. Intente desarrollar una actitud más positiva ante los desafíos. Puede hacerlo reemplazando los pensamientos negativos con pensamientos más positivos. Por ejemplo, en lugar de pensar, "¿por qué siempre todo sale mal?", cambie esa idea por, "puedo encontrar una manera de superar esto". Puede parecer difícil o tonto en un principio, pero podría descubrir que esto le ayuda a dar un giro a su perspectiva.
  • Haga algo que disfrute. Cuando el estrés lo tenga decaído, haga algo que disfrute para ayudar a ponerlo de pie de nuevo. Puede ser algo tan simple como leer un buen libro, escuchar música, ver su película favorita o salir a cenar con un amigo. O comience un nuevo pasatiempo o clase. Sin importar lo que elija, intente hacer al menos una cosa al día que sea solo para usted.
  • Aprenda nuevas maneras para relajarse. La práctica de técnicas de relajación es una gran manera de lidiar con el estrés del día a día. Las técnicas de relajación le ayudan a disminuir el ritmo cardíaco y reducir la presión sanguínea. Existen muchos tipos, desde respiraciones profundas y meditación hasta yoga y taichí. Tome una clase o intente aprender de libros, videos o recursos en línea.
  • Conéctese con sus seres queridos. No deje que el estrés se interponga entre usted y su vida social. Pasar tiempo con familiares y amigos puede ayudarle a sentirse mejor y olvidarse del estrés. Confiar sus problemas a un amigo también puede ayudarle a resolverlos.
  • Duerma lo suficiente. Descansar suficientemente durante la noche puede ayudarle a pensar con más claridad y a tener más energía. Esto hará que sea más fácil manejar cualquier problema que pueda surgir. Intente dormir entre 7 y 9 horas todas las noches.
  • Mantenga una dieta saludable. Comer alimentos saludables ayuda a darle energía a su cuerpo y su mente. Evite los refrigerios con altos contenidos de azúcar y consuma muchas verduras, frutas, granos integrales, lácteos reducidos o libres de grasas y proteínas magras.
  • Aprenda a decir que no. Si su estrés viene de realizar demasiadas tareas en casa o en el trabajo, aprenda a establecer límites. Pida ayuda a los demás cuando la necesite.

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viernes, 5 de enero de 2024

GRUPOS PARROQUIALES DE ACOMPAÑAMIENTO EN EL DUELO


 GRUPOS PARROQUIALES DE ACOMPAÑAMIENTO EN EL DUELO


 

En la pasada Escuela de Evangelizadores celebrada el sábado 25 de noviembre de 2023, Jorge Megías (animador de la pastoral del Duelo en España) presentó la experiencia pastoral del “Acompañamiento en el Duelo”.

Se trata de acompañar el sufrimiento por la muerte de un ser querido y elaborar el duelo desde las seis dimensiones: emocional, espiritual, valórica, social, intelectual y física. Está basado en una metodología que lleva 30 años funcionando de la mano del P. Mateo Bautista, religioso Camilo, que ha expandido este método por numerosos países del mundo.

Consiste en crear un grupo parroquial de Acompañamiento en el Duelo con estas características:

-          Grupo de 10 ó 12 miembros.

-          Uno o dos coordinadores.

-          Metodología probada: guías del coordinador, ideario, decálogo del funcionamiento, lecturas bíblicas, …

-          Posibilidad de grupo virtual, conexión on-line a distancia.

-          Servicio pastoral de escucha en el duelo.

Bajo el impulso de nuestro obispo diocesano, Monseñor Rafael Zornoza Boy, y coordinado de manera conjunta por la Delegación Episcopal para la Pastoral de la Salud y el Centro Diocesano de Orientación Familiar, se abre esta posibilidad en nuestra diócesis para ofrecer este servicio en las parroquias.

Para ello el primer paso es contactar y formar a las personas que se sientan llamadas a realizar el papel de coordinador de un grupo parroquial.

En el mes de enero convocaremos una reunión informativa para quienes estén interesados en esta pastoral. Y durante el mes de marzo habrá una formación para coordinadores de grupos parroquiales impartida online por el P. Mateo Bautista, religioso camilo Licenciado en Teología Moral. Licenciado en Teología Espiritual. Doctor en Teología en Pastoral de la Salud y Promotor de “Resurrección, grupo de mutua ayuda para familiares en duelo”.

Las personas que estén interesadas en participar o iniciar la pastoral del duelo en su parroquia deben ponerse en contacto  a través del teléfono 676037832 o en el mail: cof@obispadocadizyceuta.es

Muchas gracias, un abrazo.

Delegación Episcopal para la Pastoral de la Salud

Centro Diocesano de Orientación Familiar